martes, 30 de septiembre de 2008

Factura electrónica

Hoy he asistido a una charla sobre la factura electrónica en la Cámara de Comercio de Bilbao.
En ella se han mostrado las ventajas de la factura electrónica sobre la factura tradicional.
Pero lo que más me ha chocado es que la charla, que duraba 3 horas, ha empezado quince minutos tarde, debido al retraso en la comprobación de los asistentes.
Éramos unas 80 personas.
Y las personas que comprobaban que cada uno estuviera inscrito, lo hacían con un documento Excel impreso en varias hojas. Y para comprobar cada asistente, tenían que ir mirando uno por uno todos los asistentes, hasta dar con el que coincidiera, buscando por apellido. Con ello, tardaban en encontrarlo unos 20-30 segundos.
¿Y no habría sido más sencillo ordenarlo por apellidos, para facilitar la búsqueda?
Y luego querrán que las empresas adopten la factura digital...

4 comentarios:

chemalogo dijo...

En casa del herrero ...
De todas formas, las ventajas de la factura electrónica son evidentes y está a la discreción (y recursos) de cada empresa el implantarla o no.
Aún así, a día de hoy no es necesario implantar una solución de factura electrónica para obtener parte de sus ventajas, como se indica en http://www.isigma.es/esp/index.php?id=ver.php&mod=blog&idvista=6

Saludos,
Chemalogo

Mon dijo...

En mi empresa, las facturas las mandamos por correo electrónico en pdf.
Con lo cual, tenemos las ventajas de la factura electrónica sin sus desventajas.
Y en el seminario dijeron que eso era perfectamente legal.

Jon dijo...

Y el hecho de que usen excel ( software propietario) es que no le extraña a nadie? a nadie le molesta hoy por hoy, cuando tenemos paquetes ofimáticos abiertos y cumpliendo con los estándares al alcance de la mano, que una entidad tan ligada a las instituciones públicas como la cámara de comercio emplee software propietario en cuya adquisición dudo que haya incurrido ninguna licitación?

Mon dijo...

Incluso partiendo de la premisa que dices (software libre en instituciones públicas) el problema ahora existente es otro: tras instalar Linux y el software libre correspondiente en PCs de entidades públicas, los trabajadores desinstalan Linux e instalan Windows piratas, porque no les gusta Linux, Openoffice o porque el emule no funciona como en su casa (a pesar de existir una versión en Linux).