jueves, 4 de marzo de 2010

Caos en Lufthansa

La semana pasada tenía vuelo a Bruselas con Lufthansa.
El jueves iba a Bruselas y el domingo volvía.
El tema empezó mal con el anuncio de huelga de Lufthansa, lo cual me afectaba al viaje de ida.
El sábado anterior (cinco días antes) recibo un correo electrónico de Lufthansa en el que me avisan que el vuelo de ida a Bruselas quedaba anulado. Nada más.
Cinco días antes de la salida señalada, a buscar otras opciones para ir a Bruselas. Todos los precios exageradamente altos. Hasta que a alguien se le ocurre llamar al teléfono de información de Lufthansa, donde nos buscan otro vuelo a Bruselas en la compañía Brussels Airlines. Esto no te lo dicen en el correo electrónico supongo que para tratar de ahorrarse la pasta de estos vuelos, que es bastante (luego me di cuenta que Bussels Airlines pertenece al grupo Star Alliance, al cual también pertecene Lufthansa, con lo cual no le habrán salido muy caros esos cambios de vuelo).
El vuelo salió con dos horas de retraso. Consecuencia: llegamos al partido Anderlecht-Athletic con el partido empezado.

A la vuelta, hacíamos escala en Frankfurt. El vuelo Bruselas - Frankfurt salió con una hora de retraso, pero como teníamos varias horas para coger el enlace, no había problema.
Cuando íbamos a embarcar para el vuelo Frankfurt - Bilbao, se anula el vuelo, junto con otros 20 vuelos de Lufthansa. Nadie dice nada. En la primera cola que chupamos nos dicen que vayamos fuera y allí preguntemos. Vamos fuera y allí nadie dice nada. Hay 3 colas en diferentes puntos de la entrada del aeropuerto, pero no sabemos con certeza cuál de ellas es. Nos ponemos en una cola y tras dos horas de espera, nos ponen en lista de espera de un vuelo 3 horas más tarde. Al preguntar si al estar en lista de espera nos garantizan que volemos (en caso de que salga) nos dicen que "en la mayoría de los casos sí", sin explicar ni en lo que consiste la "Lista de espera".
Nos ponemos en la puerta de embarque y, por casualidad, nos enteramos que cambia la puerta de embarque. Cuando quedaba un cuarto de hora para el embarque, por si acaso, voya mirar a las pantallas elctrónicas más cercanas (a más de 100 metros de la puerta de embarque) y nos han vuelto a cambiar la puerta de embarque. A todo correr hacia allí.
Allí la gente está muy nerviosa. Y nos enteramos que estamos más de 50 personas en lista de espera y que, como hay menos plazas que personas en lista de espera, se sorteará. El sorteo nos es favorable y entramos en el avión.
En resumen: llegada a Bilbao a las 12 de la noche del domingo, tras 14 horas de aviones y aeropuertos. Y a trabajar al día siguiente.

Odio las empresas que descrecian a sus clientes.