miércoles, 28 de noviembre de 2007

Calatrava


No me refiero a los hermanos Calatrava, si no a Santiago Calatrava. Aunque a alguno le salga la risa floja con ambos.
Y no me extraña.
Después de realizar el diseño del aeropuerto de Bilbao, donde no hay lugar de espera a cubierto (normal, si en Bilbao no llueve nunca) se le contrata para diseñar un puente en Bilbao.
Lo realiza. El suelo, en cuanto llueve, patina. Y los morrazos que se da la gente son espectaculares. Debe ser parte de la belleza del puente.
Al ayuntamiento de Bilbao se le ocurre otra cosa que anexarle al puente una pasarela (sin contar con Calatrava, no vaya a hacer otra de las suyas). Resultado: demanda de Calatrava por 3 millones de euros. Menos mal que al ayuntamiento de Bilbao no le dio por derruir el puente.
El resultado de la demanda ha sido nulo.
La última que me he enterado de este personaje, es que, tras las peticiones para que su nueva obra (puente en Venecia) incorpore acceso para minusválidos, ha respondido que no, que eso restaría belleza a su puente.
No, si la culpa no es de él, si no de quien le contrata.