viernes, 12 de agosto de 2011

BERLÍN DíA 4: RECORRIENDO BERLÍN

Para empezar, fuimos a desayunar donde cenamos el segundo día. 2 cafés con leche, un sandwich y 1 croissant: 9,20€. Lo mejo: el café recién hecho y la terraza.



Aprovechando que hacía un buen dái, decidimos patear la ciudad, así que nuestro primer objetivo fue llegar hasta la puerta de Brandemburgo, por la calle Unter Den Linden. Eso sí, cuidado con todas las tiendas que hay por el camino, porque como entres en todas, quizás no llegues a la puerta de Brandemburgo.






































En esta "bicicleta" puedes recorrer la ciudad mientras te tomas unas cervezas.



Nos dirigimos hacia Postdamer platz, pasando por el monumento al holocausto:
























































































Íbamos a visitar el museo de Lego de Postdamer platz, pero cuando vimos la cola y, sobre todo, el precio, con conformamos con ver la jirafa de la entrada:































































Nos encaminamos al Checkpoint Charlie y de camino nos encontramos el museo de topología del terror, una exposición gratuita al aire libre en el que se explica lo que pasó en la segunda guerra mundial en Berlín:





Y llegamos al Checkpoint Charlie. Un sitio muy, muy "turístico". Las dos personas que se encontraban ahí posaban si pagabas y si no pagabas, se escondían.









Como el hambre apretaba, buscamos donde comer (no, el McDonalds o Burger King de al lado de Checkpoint Charlie no nos valía). Al lado del Checkpint Charlie, en la calle Zimmer, encontramos un asiático en el que el buffet libre costaba 7,5€ por persona (bebida aparte):

























Al final de la calle Zimmer, había más restos del muro:



Seguimos andando por la calle Oranien, descubriendo un barrio poco turístico y bares en los que tomar una cerveza de 1/3 y un café con leche costaba menos de 3€. Seguimos paseando y llegamos al río, donde están los restos del muro.






























































































A lo largo de los restos del muro, junto al río hay varios chiringuitos. Los mejores son los que están un poco más lejos, que tienen arena y hamacas. Además el precio no es nada exagerado (5€ dos cervezas).

Tras el descanso, nos encaminamos a Alexanderplatz:














































































Fuimos a cenar a un restaurante italiano cercano a Alexanderplatz, en la calle Dircksen. 1 pizza, 1 ensalada y funghi al horno con dos cervezas: 26€. Muy bien.























Tras la cena, comprobamos que no sólo hay carriles bici, si no que tienen sus propios giros y semáforos: