viernes, 27 de mayo de 2011

HAWAII, DÍA 8: VUELTA A CASA

Lo primero, voy a hablar del hotel en el que estuvimos: Sheraton Princess Kaiulani. Estaba muy bien situado (en Waikiki, muy cerca de la playa) con una buena piscina. No cogimos desayuno ni media pensión, por lo que no puedo opinar al respecto. Por 12$ dólares diarios, tenías wifi en la habitación (pero únicamente un ordenador por habitación. Como teníamos dos ordenadores, sólo uno podía tener internet), derecho a una plaza de parking y 2 botellas de agua mineral diarias. La habitación tenía una cama muy grande, terraza, un baño un poco "antiguo", una nevera, una cafetera, plancha, tabla de planchar, televisión, aire acondicionado y cubitera. Cada día te ponían café e infusiones, con lo cual podías hacerte tus cafecitos o infusiones. Además en cada piso había cubitos de hielo gratis. Y lo más importante: una biblia en el cajón.














































































Era nuestro último día, así que preparamos las maletas y salimos a desayunar. Otro desayuno potente que incluía tortitas (27$):



Volvimos a la habitación, bajamos las maletas y las dejamos en el hotel (había que dejar la habitación antes de las 11 de la mañana).

Nos fuimos de tiendas para comprar los últimos regalos-necesidades. En un supermercado, vimos cosas curiosas:























Como no encontramos una terraza en todo el paseo de Waikiki donde tomar algo, acabamos en la terraza de Burger King con una cocacola de medio litro a medias.

Seguimos de paseo y para comer cogimos un bol de frutas y un sandwich en un supermercado. Nos sentamos a comer en la hierba mirando a la playa de Waikiki.






































Y seguimos viendo cosas curiosas en las tiendas:





Por los envases reciclables (botellas de plástico y latas de bebida) en caso de que los devolvieras, te daban una pequeña cantidad de dinero. Como es pequeña, la gente en vez de devolverlos, los tira a la basura. Así que hay una serie de personas que se dedican a recoger esos envases (de la basura o del suelo) y devolverlos. Y se consiguen dos objetivos: reciclaje y limpieza.























Luego fuimos a un mercadillo, en el que vendían comida y verdura. Unas fotos curiosas:


































































































Spanish "no sé qué".

Y la zona de fumadores del mercadillo:






















Fuimos al hotel, cogimos las maletas y pedimos un taxi. Nos llevó a Aloha Tower por 22$. me pareció curioso que cobraban 0,50$ por maleta y 4,5$ por cada bulto muy grande (maleta, tabla de surf, etc.). Zuriñe dejó sus maletas en el Hespérides, nos tomamos una caña en una terraza y me cogí un taxi para el aeropuerto (otros 22$). De camino, el taxista me contó que durante todo el año está así de turistas (Waikiki tuvo durante todos los días muchos turistas) pero que en julio y agosto, está abarrotado de turistas.

Y empezaba mi largo viaje de vuelta: lo primero, pasar un control para las maletas que quieras facturar. Si no, no las facturas. Check in, facturación y revisión del equipaje de mano: portátil en una bandeja, zapatos en bandeja, ¡qué pereza! Pasado el primer control, controlo donde está la puerta de embarque y para hacer tiempo, busco donde cenar. Iremos a un BurgerKing. Pedí un menú grande de no sé qué con coca cola y me pareció curioso que pasaba de la cocacola que le pedía. Cuando recibí el pedido, me di cuenta que me daban un vaso grande, pero vacío. Tenías que llenártelo tú. Además, con el precio del menú te incluían que pudieras rellenarlo gratis, pero ¿quién puede querer rellenar un vaso de medio litro de coca cola?

Llegó el tiempo de embarcar y durante el vuelo pasé la primera noche del viaje de vuelta. Llegué a seattle a las 7 de la mañana. Como tenía 8 horas de espera hasta el siguiente vuelo, busqué donde estaba el mostrador de Air France, ya que tenía que hacer el check-in de los dos siguientes vuelos. Trsa varias vueltas y coger un tren que llevaba a la terminal central, el mostrador de Air France estaba en la misma terminal en la que había aterrizado (así por lo menos, pasaba un poco el tiempo). Pero el mostrador estaba vacío. Así que fui a desayunar: café con leche enorme y dos piezas grandes de bollería por 6$. Curioso contraste: pasar de honolulu a ver montañas nevadas.





En uno de mis innumerables paseos, vi esta manera de exponer las revistas "picantes". Curioso país: puedes disparar armas, comprar armas, pero no ves top-less en las playas y no te dejan ver ni las portadas de las revistas porno:



Dos horas antes de la hora del vuelo, puede hacer el check-in. Pero no quedaban asientos de pasillo, así que me esperaba un vuelo muy laaaaaaaaargo. Me tocó una chica joven al lado que debía llevar bolsa de orina incorporada, porque no se levantaba ni a mear. Yo que soy de estar de pie la mitad del tiempo en viajes largos, se me hizo eterno el viaje. Tras 11 horas de vuelo y pasar otra noche en vuelo, llegamos a París. Tenía menos de hora y media para coger el siguiente vuelo, así que empecé la carrera. Así como en el vuelo de ida la conexión en París había sido muy sencilla, en el vuelo de vuelta no era así. Había que salir del aeropuerto y coger un bus que te llevaba a la terminal correspondiente. De nuevo control de equipaje de mano, en el que algo de mi mochila no debió gustarles y tuve que sacar todo el contenido. Al parecer, un libro era el sospechoso (si es que no se puede leer El nombre de la rosa, es un libro "viejo" y como es gordo, es sospechoso). Tras recoger todo, a correr de nuevo. Por suerte, llegué a coger el vuelo a Bilbao (incluso me dio tiempo a echar unas partidas a unas PS3 que tenían). Este avión, en comparación con los anteriores, era de juguete. Me tocó al lado un francés con calcetines rosas. Traté de no levantar el brazo durante todo el viaje, no fuera que le matara con el olor nauseabundo que debía de exalar después de haber pasado un día entero en Honolulu y más de 20 horas de vuelo (incluyendo dos noches) sin cambiarme de ropa. Llegamos a Bilbao y estaba lloviendo. Como soy previsor (iba en sandalias por el viaje tan largo), había metido en la mochila unas zapatillas y calcetines y me cambié mientras esperaba la maleta. Tras recoger la maleta, me tocaba el último control: la Guardia Civil. Me preguntaron a ver de dónde venía: como les dije que venía de los iuesei, tras comprobarlo con la pegatina del equipaje, me dejaron pasar (claro, si he pasado los controles de los iuesei, ¿qué me van a encontrar ellos?). Y llegué por fin a mi casita.